
Dos... los ojos que me miran sin que yo sepa ocultarme.


Abre esa puerta de una vez y deja de quedarte con la mano en el pomo, inmóvil, siendo incapaz de girarlo para poder acceder al otro lado.
Sé capaz de mover esa manivela y permítete por una vez la oportunidad de saber si es posible, de probar a ser feliz con lo que te aguarda al otro lado.
No te conformes sólo con lo que oyes, con lo que imaginas, con lo que te cuentan o con lo que por el hueco de la mirilla alcanzas a ver al otro lado.
Deja de engañarte, y reconoce por una vez que llevas años deseando saber si tu sonrisa y la clave para seguir sumando podría encontrarse al otro lado.
Inténtalo, puede que alguien esté con la mano en la manilla pensando y deseando abrir (o que abran) y encontrar lo mismo que tú pero al otro lado.
PD: ...Toc, toc...
PD2: ...pegando la oreja por si escucho algo... al otro lado...

