
"Te deseo lo mejor" te dicen o te escriben y sabes que es de corazón. Pero no puedo evitar quedarme pensativa. Sé que hay cosas muy importantes que desear: la salud, que no falte trabajo, que los tuyos estén bien... pero ¿qué deseo realmente?...
Deseo...desear...
...Y qué más da lo que desee... ¿acaso estás dispuesto a arriesgarte a saber lo que deseo? ¿acaso asumirás el riesgo? Porque quizás ese deseo te implique. Quizás tú seas la otra parte del sueño, y entonces... ¿qué pasaría entonces? ¿reconocerías que quizás tú desees lo mismo y nunca lo aceptaste (o lo aceptamos) o seguirías negando como intento negarme cada día lo que siento?... o ¿qué pasaría si tú no quisieses que ese fuese el deseo? ¿qué ocurriría si tú en realidad no deseases lo mismo?
Y me pierdo en pensamientos como cuando lanzas una moneda al aire y sabes que en su cara estaría una felicidad que habría que pelear pero que podría merecer tanto la pena... y en la otra la cruz de que ese deseo sólo sea mi deseo, que tu felicidad vaya unida a un deseo distinto y mostrar el mío sólo conlleve otra cruz, la que más duele, la de perderte....
Por eso siempre acabo tragándome el sueño, cogiendo la moneda en el aire y guardándola en el bolsillo, sin mirarla... porque a veces, ante la duda de saber si puedes saltar, se prefiere desear salud...por si sale cruz...
PD: Queriendo lanzar la moneda... queriendo desear... deseando...