
Dicen que la llave del corazón está en hacer sonréir.
Hoy tengo ganas de reír...pero vuelvo a darme cuenta que aún no recuperé del todo las llaves...
Sé que no están en el fondo del mar (matarile, rile, rile) ni tampoco me las dejé en casa, no están encima de ninguna mesa... sé bien dónde están, pero eso no me sirve de mucho.
Por ahora me contento con sonréir... el oír en ocasiones el tintineo de las llaves hace que me sienta mejor. Quiere decir que se mueven en la cerradura en la que están metidas, como cuando dos piezas encajan aunque sea un momento... (¿En la película no logran alas los ángeles?...pues a mi me brotan sonrisas...)
En algún descuido me haré con ellas...creo que mejor eso que esperar a que me las devuelvan con otra llave nueva enganchada..
PD: ¡Sonrío! ¡sonrío! ¡¡¡prometidooo!!!

