20 julio 2008

Poeta en Nueva York (y en el Generalife)

Ayer me pidió alguien que aprecio muuucho y con quien llevo años de camino compartido (no tanto en momentos coincidentes, pero sí en otro modo de caminar a la par con sabor a café sobre todo. Bueno, en resumen que vivan los móviles y los mensajuitos) que ya que iba a disfrutar del espectáculo de Blanca Li en los Jardines del Generalife y en cambio esta personita iba a tener que quedarse abrazado al aire acondicionado y con los dedos cruzados para no tener que ponerse un abrigo de pieles y una mochila llena en la espalda antes de que bajasen los grados de 38º a 25º (tengo amigos muy peculiares en el modo de vestir :-P pero no os preocupéis que es inofensivo (creo) ¡ejeje!) que aprovechase este rinconín y compartiese un poco de lo disfrutado ayer...y se lo prometí así que...(¡me debes un día boquerón! ¡que lo sepas! ¡ea!)

Ay madre que difícil...cómo describir lo que por casi dos horas pude disfrutar con todos los sentidos...impresionante...

Ya sólo el entorno merece la pena, todo el alrededor acaba integrado en el escenario: los cipreses y demás árboles, el aroma a verde, la humedad y frescor del ambiente que regala en gran parte las fuentes que rodean el entorno, las vistas del Albaycín empezando a encenderse, el cielo resistiéndose a ponerse el traje de noche...todo eso, unido a un sonido de gotas que te recibe de fondo, va serenando el alma, preparando el corazón y los sentidos a lo que viene después.

El escenario te recibe con una especie de gota de mercurio en la que se refleja lo que tiene delante (en este caso la Alhambra empezando a iluminarse) y unas luces moradas y humo que lo va rodeando...de repente la gota empieza a "respirar" y en cambio tú, comienzas a quedarte sin aire...

Lorca fue un visionario, poneros en su pellejo, en la España de aquellos años, en su vida en Fuente Vaqueros... rompió con muchas cosas y se fue de viaje a Nueva York... ¡ni más ni menos! y eso es lo que se va plasmando en el espectáculo de Blanca Li...

Las prisas de Nueva York, hombres con cabeza de maleta y otra en su mano empiezan a correr y cruzarse por el escenario haciendo mil y una piruetas, seres anónimos como los que llenan las grandes ciudades, sin mirarse, sin cruzarse, sólo son prisas, obligaciones, el reloj manda... y de lejos observándolos, estupefacto, Lorca que va desgranando con sus versos y a golpe de taconeo lo que va viendo y viviendo... ¿el apoyo con que cuenta? de lujo: Carmen Linares y su voz rota (que yo conocía por "A orillas del río Sil" del disco "Os Amores Libres" de mi Carlos Núñez) impresionante como transmite y como acompaña cada escena.

Los inmigrantes, chavales de color con sus ritmos étnicos, usando la percusión, vuelan por el escenario llenando Nueva York (y el Generalife) de la fuerza y energía que les da la tierra, las ansias de vivir, el sueño de una vida mejor...y te deja sin palabras, sin aire, a Lorca al primero, que les reta en taconeo imposible que acaban acompañando aún descalzos pero con el toque tribal que sólo ellos saben dar.

La noche, los suburbios el calor del fuego, las drogas, la carne fácil, enmarcada en una voz de color que va dejando patente la soledad de una ciudad que busca momentos de calor donde el frío se mete hasta los huesos...

La violencia, que escupen las ciudades, que parece que lo baña todo, cuerpos vestidos de blanco con sangre que brota de ellos, van pintando en un lienzo blanco el dolor, con ayuda del último aliento, como buscando dejar un recuerdo para cuando dejen de existir...

La purificación, que viene del agua, cuando todo es rojo alrededor una manta de agua empieza a inundar el escenario limpiando esa sangre, limpiando a quienes momentos antes hervían de dolor... una de las partes más increibles del espectáculo...todo inundado por una cortina de agua bajo la cual las siluetas se desdibujan, los bailarines se deslizan por ese agua y realizan una danza que casi te hace llorar...el frescor llega hasta donde te encuentras y te ayuda a confiar que a pesar de la violencia, del dolor, siempre hay un modo de volver a empezar, de volver a revivir...




Las industrias, que lo llenan todo... son sombras que se perciben en un contraluz, ayuda a no interrumpir el espectáculo mientras, integrado con el baile, secan todo el escenario y lo preparan para la siguiente parte...

El mar, la luna... Blanca Li inunda el escenario de plata y de negro mientras baila arropada por Lorca... sin llegar nunca a tocarse, sin siquiera rozarse... a pesar de todo lo que guarda esa ciudad el mar, la luna, siguen fieles...

La Bolsa, escaleras de todo tipo y altura llenan el escenario, en un baile frenético de subidas y bajadas, de la mano de personas que no entienden otro modo de vida, que sólo van y vienen, que sólo suben y bajan...es la parte que menos entiende Lorca, él se queda con la cara viva de los que llenan la ciudad.

Los locales de fiesta, los ritmos que pueblan la noche en los locales de música, nuevos modos de baile que surgen de la oscuridad, los colores lo inundan todo, los trajes de lentejuela y el disfrutar y el reir conforman la cara viva de la ciudad, la que Lorca aprecia mientras con un fondo de taconeo plasma con sus palabras...

Blanca Li rompe el momento y vuelve a llenarlo todo de magia con un traje blanco etéreo que deja volar la imaginación a la par que ella gira... Carmen Linares la arropa y la guía en un vuelo que aterriza en un cara a cara con Lorca que se queda viéndola irse...


Los latinos, mejicanos y cubanos llenan el escenario con sones con sabor y bailes que vuelven a salir del corazón, del fuego de la piel, Lorca disfruta en una secuencia cuyo baile ya no queda tan alejado del que llena su corazón.

La lluvia vuelve a caer, la cortina de agua aparece de nuevo como un modo de unir la vida que surge de una ciudad que de no ser por estos retazos podría correr el peligro de morir, de una ciudad que toma vida de aquellos que la llenan...

32 personas haciendo soñar a todo un auditorio que casi ni respiraba...la verdad, ahora que lo veo escrito voy viendo que casi lo he vuelto a revivir paso a paso...¿el final? una bajada hacia la Puerta de las Granadas, aún recuperando el resuello, y el notar que te vas adentrando (con sabor a avellana) poco a poco en la ciudad, dejando atrás un sueño en los Jardines del Generalife...un sueño que me han pedido contar...

PD: ¡Gracias coco! ;-)

2 comentarios:

Berta dijo...

Mi corazón oprimido
Siente junto a la alborada
El dolor de sus amores
Y el sueño de las distancias.
La luz de la aurora lleva
Semilleros de nostalgias
Y la tristeza sin ojos
De la médula del alma.
La gran tumba de la noche
Su negro velo levanta
Para ocultar con el día
La inmensa cumbre estrellada.

¡Qué haré yo sobre estos campos
Cogiendo nidos y ramas
Rodeado de la aurora
Y llena de noche el alma!
¡Qué haré si tienes tus ojos
Muertos a las luces claras
Y no ha de sentir mi carne
El calor de tus miradas!
¿Por qué te perdí por siempre
En aquella tarde clara?
Hoy mi pecho está reseco
Como una estrella apagada.
(FGL)

Aurita dijo...

oufff que maravilla leerte,por unos momentos estube tambien ahi viviendolo !!
un besin preciosa y gracias por este regalo