¿No habéis tenido nunca un día de esos de "tengo ganas de disfrutar como cuando ñajo"? ¿de esos que te da lo mismo ocho que ochenta (o cuatro que veintidós) lo que el resto diga, piense o mire y que sólo te apetece pasarlo bien a destajo y reírte hasta que te duela la tripa?...La historia empieza así:
Estaban un amaretto, un mojito y un sanfrancisco frente al mar con una pequeña loncha de luna rielando sobre él y se pusieron a pensar a ver qué podían hacer al día siguiente...tras varias opciones a cada cual más jugosa (una locura hasta Tarifa, un día guiri en Puerto-Banús-o-sea-te-lo-juro, o un estar tirados en Maro, entre otras...) y en esas estaban cuando al mojito se le ocurrió "¿Y si vamos al parque acuático?", sanfrancisco y amaretto dijeron "¡venga!, como cuando éramos ñajas" y esa era la frase mágica, la contraseña secreta...fue lo último que planearon los pobres antes que tras un buen brindis, acabasen en los labios de quienes harían suyo ese plan.
Y dicho y hecho..."¿por cuál empezamos?"...Obviando una piscina con complejo por no ser mar, teníamos frente a nosotras una espiral amarilla en forma de tubo que devoraba y escupía feliz a todo aquel que osase introducirse en él; un río loco que se bajaba subido en un rosco al que te agarrabas como si te fuese la vida en él; unos toboganes pacíficos siempre y cuando los tomases sentada (que como te tumbases ibas como un tiro..); otros toboganes con colores que les hacían (aparentemente) inofensivos pero que desde la postura inicial tomada a la final conseguida, no tenían nada que ver (ays!); dos tubos entrelazados en los que te sumergías y dejabas de tener contacto con la realidad y que te teletransportaban a otro mundo en el que las risas y el agua eran los protagonistas; y cómo no....dos toboganes malditos en los que gritar "¡¡¡Kamikazeeee!!!" era lo último que hacías...bueno, no...lo último que decías era un poco glamuroso: "¡glu-glu-glu!".
No hacía falta más..el resto lo hacen tres locas con ganas de pasarlo bien y que eran "peores que los niños chicos" pero no nos importaba nada serlo, daba lo mismo todo. Por un día lo único que contaba era disfrutar, reírse lo máximo y lo único que nos preocupaba era dar con las táctica perfecta para coger más velocidad y caer de un modo aún más alocado en la piscina del final...
¿Resultado? agujetas hasta en la colircusilla de arriba y unos dedos más arrugados que unos garbanzos en remojo, pero ¿qué importaba? el recuerdo de un día con olor a cloro y crema; con sonido de risas y carcajadas y gritos de "¡¡¡galletaaaaaaaaa!!!", "¡¡¡chocolateeeeee!!!" y "¡¡¡carameloooo!!!" para evitar ser engullidas por siempre por la espiral antes nombrada... ¿eso?...eso no tiene precio (¡ni nombre tampoco!)
PD: ¡¡¡caramelooooooooooooooooooooo!!! XD

6 comentarios:
¿A que os adivino quienes erais el coctel de bebidas alcohólicas que toman decisiones a la luz de la luna? Locaaas, anda que avisásteis jeje, os guardo una canjeable por una tardecica en Archena
qué va qué va, este finde mis labores como periodista no me han ocupado demasiado pero me he dedicado a ir a la playa para intentar eliminar este blanco intenso que me acompaña desde hace mucho tiempo ya. pero vamos, que no hay problema, que ya me apuntaré cuando menos lo esperéis... que lo pasé bien en la aldea del arce tambien.
Que bueno,estoy sentada en mi sillon y os aseguro que mismo asi yo tambien disfrute un monton
un abrazote
La anonima soy yo Aurita,pero no puedo entrar buaaaaaaaa
Guau! mis dedos si que se arrugan con el agua! es normal?? jiji
besiño!
Lo que hubiese dado por veros a las tres alli, tobogán va, tobogán viene. Disfrutando como niñas.
Seguro que fue genial! :-) David
Publicar un comentario