29 septiembre 2008

Cocos, Elmos y demás monstruitos...



De la mano de ellos aprendimos a sonréir, a creer que los monstruitos cuidaban de nosotros y que no eran ogros escondidos debajo de la cama...

Aprendimos a contar y el abecedario, la canción de la letra B y cómo se dibujaba el número 2. Endulzaron nuestras tardes, cuando jugar hasta hartarse y el sabor del colacado empezaban a teñir de ese sabor imborrable nuestros recuerdos.

Pero también nos enseñaron a preguntarnos el por qué de las cosas, a saber tomarnos con paciencia y con humor los percances del día a día, a perseguir con tesón nuestros sueños, a no olvidar que los amigos están siempre ahí y que una sonrisa hace más luminoso un día de lluvia.



Elmo, mi Elmito del alma, mi alter ego... siempre haciendo por ser feliz, evitando enfadarse, abierto a ayudar a todos los monstruos que lo necesiten... cuidando a todos sus amigos, fuesen quienes fuesen... cantando aunque desafinase porque lo que importaba era eso, ¡cantar! riéndose y haciendo reir... y demostrando que con su mantita y un poquito de ilusión e imaginación podía volar donde fuese necesario. Allí donde quisiera su corazón estar... algún día, cuando sea chica, ¡quiero ser como él!



Coco nos enseñó muuuchas cosas, con esa paciencia que sólo un monstruito azul puede tener...ahí iba de arriba a abajo las veces que hiciese falta hasta que entendíamos todo, (¡aunque al final se desmayara de puro agotamiento!). Nos enseñó que sólo hace falta una capa, un yelmo y todo el cariño del mundo y la ilusión para ser los mejores superhéroes (aunque le faltase mejorar los aterrizajes... (¡ejem!)

¡¡Menudas enseñanzas!! sobre todo me quedo con eso: que todos los sueños son alcanzables. Que sólo es necesario intentarlo una y mil veces hasta que nos salga el volar...y que si nos caemos ¡no pasa nada! siempre habrá una mano amiga que nos ayudará a levantarnos y terminaremos riéndonos el uno apoyado en el otro! y convencidos de que merecerá la pena volver a intentarlo...

Me quedo con que tenemos el poder de llegar hasta donde queramos...una capa y un yelmo, ilusión y ganas... y ¡¡podremos volar!! y si alguien desde nuestro lado nos anima convencido de que lo lograremos... ¡así será! aunque entre medias haya que curar y poner alguna tirita en la rodilla... (o en el hombro)



Hoy es el cumple de coco, quizás no el que conocéis, pero sí el que yo conozco... que siempre está presto y dispuesto a saltar al vacío con su capita y su casco para sacar las sonrisas que sean necesarias... y yo sé que puedes volar y que a cabezota no hay quién te gane... por lo que estoy convencida que lograrás volar... y lograrás tu sueño... y mientras, al ladito estaré animando mientras tú quieras... (¡ya me compré casco y capa! ¿viste?)...

¿¿Volamos??

PD: ¿Ves por qué eres coco? ¡A por el Turmalet, campeón! ;-)

PD3: ¡¡Supercoco y mini-superelmo al rescate!! :-P

3 comentarios:

Berta dijo...

Pues a mi me gustaba Gustavo...¿por qué has ignorado a la entrañable ranita?

Dibújame una sonrisa... dijo...

Hoy va de monstruitos! a la ranita ya le tocará otro día! :) jeje!
Besines!

Pugliesino dijo...

¿No parece que con mucha menos tecnología antes conseguían atraparnos ante la pantalla,ya de TV,ya de cine? Como si nos integrasemos en ella y ahora solo la mirásemos.
Entrañables!
Galletasss!!!! :)
Un abrazo!