18 septiembre 2008

La venganza de los botes vacíos



Hay un momento en la vida del que vive sólo que tarde o temprano llega y además cíclicamente. Da igual que lo intentes prevenir, que digas "la próxima vez no me pasa...¡fijo!". Porque al final...¡vuelve a ocurrir! científicos de todo el mundo andan estudiando el asunto y desde aquí les hago un llamamiento, pueden contar conmigo como ejemplo pero ¡por favor! ¡¡den con la causa y la solución para estoooo!!

Al despertar pongo el desayuno y mientras se hace, me aseo y me visto. Luego desayuno, me lavo los dientes y me voy.... fácil, ¿verdad? excepto ese día terrible...(que por cierto, hoy me ha tocado...)

Todos los días realizo el mismo ritual (no por manía ni nada parecido, es ¡por sueño!) Esas horas no son horas para las marmotas como yo, y me explico. Como decía, me levanto como buenamente puedo, localizo con el deillo gordo del pie la segunda zapatilla que debe montarse unas juergas monumentales por la noche porque siempre termina a tres kilómetros de su hermana, aunque concienzudamente las deje en el mismo sitio a las dos la noche anterior (pero este es otro caso espeluznante que trataré otro día)

¡Que me desvío!, volvamos: me levanto y como buenamente puedo voy al baño, luego a la cocina, enciendo la luz y cuando voy a poner el café, cosa que no me lleva ni dos minutos normalmente, ese día se convierte en el momento dónde comienza el espectáculo.. "mierda...¡se terminó el café! ¡toca abrir paquete nuevo...aysss!" (muchas veces esquivo esto poniendo del descafeinado y sigo el ritmo como puedo) entonces pongo el pan en la tostadora y me voy a seguir arreglándome...

Pero este día llega y si llega...¡llega de veras! Cuando vuelvo a la cocina pongo el pan en el plato y al ir a echar aceite al pan...la aceitera ¡está vacía! a lo más unas dos gotas...¡pero vacía! "joer, ¿cómo es posible si anoche juraría que quedaba un poco?...¿ahora me voy a poner a reponer aceite?" ... pues ¡no queda otra señores! sigo adelante y pongo el café en la taza y al ir a echar el azúcar, ya pueden imaginar lo que me toca... "¡Nooooo!" ...corriendo abro el paquete y vuelco a toda prisa el azúcar (por supuesto, siempre se derrama un poquito, ¡con lo fácil que es recogerlo sin que quede todo pegajoso!) y al abrir el frigo y palpar el cartón de leche, llega el remate...queda como para media taza...¿y la otra media? "¡¡Aaaaaaaarggghh!!" abro el cartón nuevo a toda leche (nunca mejor dicho) desayuno a todo trapo..pero ya no hay nada que hacer... ese día llego con la hora pegada ¡sí o sí!

Y da igual que al llegar por la tarde y ponerte a recoger todo, cojas el paquete de azúcar que no te dió tiempo a tirar por la mañana y con ojos llenos de lágrimas, lo estrujes en las manos y digas mirando hacia el infinito: "¡¡A Dios pongo por testigo que nunca más volveré a encontrarme los botes vacíos al llegar al desayuno!!" mientras la música de "Lo que el viento se llevó" retumba en tus oídos dándole ese puntillo al momento...

Da lo mismo...un día con la cara envuelta en sueño y los ojillos aún pegados, en el momento de echar mano al bote del café me volverá a despertar de pronto el sonido hueco de la cucharita chocando contra las paredes... ¡ayssss, como si lo vieraaaa!

PD: ...¡¡Llego tarde!!...¡¡llego tardeeee!!...

PD2: ¿Parece que aguanta el globito hinchado?... ¡¡a ver si vuela!!

3 comentarios:

Pugliesino dijo...

:)

Por eso un día decidí ponerme una minicocina en la ofi y con el pan recién sacado del horno (el horno es de la panadería cercana que a tanto no llego xd) bueno mmmm

Aunque la cosa cambia cuando aparecen los botes vacíos!! :O

Decididamente hay que acabar con ellos!!

Un abraziño

Anónimo dijo...

aynssssssss,es que dias asi es como para volver a la cama y dormir hasta medio dia !!!
un besin guapa

Sergi dijo...

jajajaja que bueno!

A los que nunca desayunan, nunca nos pasarán estas cosas...

Lo sé, es la más importante del día y esas cosas pero yo también soy de la tribu de los marmotas...

Un besazo!