19 octubre 2008

Capuccinos, Expressos y otras cafeínas



Uno puede ser cafeinómano y disfrutar de una taza de capuccino humeante como esta...o puede ser que no le guste nada el café pero según las circunstancias se abrace a uno con la esperanza de encontrar en él un resquicio de fuerzas para seguir pateando la ciudad eterna...

Sea como fuere, estas tazas fueron nuestras principales confidentes en un viaje en el que el sabor a café estuvo tan presente como el de los gelattos. Un viaje, en el que pudimos disfrutar de los monumentos y el arte que esconde esta ciudad por sus rincones...tantos tiene que algunos salen a tu encuentro sin necesidad de andar ni nada! (¡olé! ¡olé! y ¡olé! ¡y al que no diga ¡olé! que se le seque la hierbabuena!)

Nos encontramos a la Luna visitando el Colisseum, disfrutando sus arcos y viendo cada piedra con detenimiento mientras los pintaba de plata... momento mágico que nos regaló permitiéndonos ser testigos de ese instante...

Descubrimos que una piazza escondida y no de las más famosas, ni transitada, estaba esperándonos desde hace siglos... porque era nuestra... ¡y de nadie más! (bueno, si nos achuchábamos en los escalones alguien más podría estar... pero tendría que ganárselo...) y comprobamos que era un rincón mágico en el que por unos momentos se detuvo el tiempo y el compartir se hizo más sencillo.

Que si callejeas y disfrutas del mimetizarte con la ciudad descubres fraschettas que llenan por unas horas de calor tu corazón y de sabores tu paladar y tu alma. Dejando un recuerdo que hubieses querido poder repetir muchas veces más...

Y nos quedó mucho por ver y por conocer, descubrir dónde regalaban las Triumph, pasear en Vespa, comprobar si alguien alguna vez se detiene en un paso de cebra, probar los mil sabores de gelattos que quedaron pendientes, y otras tantas noches en nuestra piazza, unos quinientos tipos de cioccolato, y muchos, muchos monumentos por contemplar (¡pero muchos! ¡muchos!)

Sólo queda confiar que las monedas echadas surtan efecto (cualquiera de los dos efectos valen...¿verdad? y si son los dos... ¡mejor que mejor!) y que podamos volver pronto a tener el poder de detener el tiempo en una piazza escondida con unos escalones mágicos.

PD: ...porque los cotuños con patas son cossa nostra... ¿verdad Paolo?

PD2: Arrivederci Roma...

2 comentarios:

Pugliesino dijo...

Che bello!!
Come fossi una canzone in il tempo
fatto solo di sogni
come fossi un’emozione inchiodata a un foglio
da milioni di parole
cosí é Roma,
mágica!
Me alegro mucho que lo pasaras tan bien,benvenutti! :)
Un abrazo!

Selma dijo...

Oooohhh che bello! Estaba deseando leerte. Y ahora liadilla no? pero sobre todo sírvete de esos grandes momentos para los malos, siempre hay una esperanza…. Y no digas “arrivederci”, mucho mejor “ci vediamo dopo” jeje