18 enero 2009

Máscaras...



La capacidad de ser quien debo ser, de sentir lo correcto, de portarme como sería bien aceptado, de pronunciar lo que se espera, de no desear lo que no se puede, de tragarme lo que debo tragar, de no soñar más que con lo aceptable, de no esperar del mañana más de lo que he dejado atrás hoy, de convencerme que hay cosas que no cambiarán, de vestirme del modo que se espera de mi (tanto por dentro como por fuera) ahoga con una facilidad increible y cada vez de un modo más sencillo la capacidad de ser quien querría ser, de sentir lo que de veras siento, de portarme como querría, de pronunciar lo que realmente escondo dentro, de desear lo que realmente quisiera, de escupir lo que ya no quiero tragar más, de soñar libremente sin poner ataduras, de esperar algo diferente del mañana, de convencerme que sí podrían cambiar cosas, de vestirme como realmente querría (tanto por dentro como por fuera)

En eso pienso mientras ante el espejo me atuso el maquillaje de este personaje que debo ser. Cada vez me cuesta menos interpretar ese papel. Y a cada instante me sale más rapidamente el cambiar el guión sobre la marcha. Aunque a veces sienta que ese otro que ahogo con todo el ánimo que puedo, haga en ocasiones amago de querer respirar, de querer ser libre...

Por suerte siempre encuentro razones para seguir sonriendo y aceptando.

PD: Y aún así me considero feliz... que cosas! :-)

PD2: Eli, arsa arriquitaún! quilla! mi armaaa!! Me alegro guapa! Besines!

4 comentarios:

Pugliesino dijo...

En ello estoy, en la búsqueda de esas razones. Pero bueno, me aplico eso de bicho malo...

Volveré a leer ésta y las demas entradas con tiempo

Un abrazo!

Dibújame una sonrisa... dijo...

Pues a seguir buscando!! sobreviviremos!! ejejeje!!
Besines!y vuelve cuando quieras!

Anónimo dijo...

Las máscaras hacen daño.
Porque por dentro vamos nosotros.
Y nosotros no somos de cartón.
Y la vida sigue, el tiempo sigue y las cosas siguen... y nosotros tras la máscara.
Y lo malo es que uno se acostumbra a renunciarse a sí mismo, y a vivir tras esa grotesca careta que a todos contenta, excepto a uno mismo.
Y lo peor es que uno termina por aceptar que ese es el lugar que le toca. El modo que le conviene. Vivir oculto.
Y mañana no sabremos reconocer quién se oculta tras la máscara, porque hace demasiado tiempo que no le vemos sin ella...
Y aunque pudiera quitársela, tal vez no fuera capaz de sentirse seguro sin ella.

Y no deberíamos de usar máscaras nunca.
Y son peligrosas.
Y Pueden llegar a dominarte.

Y.

Dibújame una sonrisa... dijo...

Y nosotros no somos de cartón...es cierto...
Gracias...
Besines!